Esta semana os queremos hablar del libro El pequeño robot de madera y la princesa tronco (The Little Wooden Robot and the Log Princess, 2021), de Tom Gauld, publicado en castellano por Salamandra Graphic Kids en 2022. La traducción es de Carlos Mayor Ortega y la maquetación de Sergi Puyol.
El autor – Tom Gauld
Tom Gauld es un dibujante e ilustrador escocés. Su trabajo como viñetista, que comenzó en Time Out, es bastante conocido. Ha publicado en diarios y revistas como The Guardian, The New York Times, The New Yorker o la revista New Scientist.
Desde 2001 ha publicado numerosos títulos. Comenzó autopublicando sus libros en Cabanon Press, una pequeña editorial que fundó con Simone Lia mientras estudiaba en el Royal College of Art. Su primer gran éxito fue la novela gráfica Goliat, que apareció en la editorial canadiense Drawn & Quarterly (D&Q) en 2012 (Sinsentido, 2012 y Salamandra, 2023).
Varios de sus libros son recopilaciones de tiras de viñetas. Entre ellos encontramos Todo el mundo tiene envidia de mi mochila voladora (2015), En la cocina con Kafka (2018), o La venganza de los bibliotecarios (2022), de la sección de cultura y literatura de The Guardian. De sus colaboraciones en New Scientist ha publicado El departamento de teorías alucinantes (2020). En castellano podemos encontrar también su novela gráfica Un policia en la luna (2017). El Pequeño Robot de Madera y la Princesa Tronco es su primer libro infantil, y ha sido traducido a unos veinte idiomas.
Su estilo está lleno de humor irónico y refleja las contradicciones humanas en un entorno absurdo y ridículo ayudado con textos breves y contundentes. Por su trabajo en las secciones de The Guardian muchas de sus tiras giran en torno a la literatura y los amantes de los libros. Por otro lado, sus colaboraciones con la revista New Scientist giran en torno a la ciencia. No es raro que las temáticas se mezclen.
Su ilustración refleja diversas influencias. Entre ellas, la ciencia ficción, las tiras cómicas de Gary Larsson, o la obra de los ilustradores William Heath Robinson o Edward Gorey.
Desde el punto de vista de la técnica se caracteriza por usar formas básicas claramente delimitadas para construir sus ilustraciones, tanto los personajes como los paisajes y objetos que les rodean. Rasgos mínimos y paletas limitadas que adquieren complejidad y profundidad gracias al uso del sombreado con líneas paralelas o entrecruzadas. En sus viñetas y novelas gráficas predomina la imagen, siempre minimalista, sobre un texto corto e incisivo. Precisamente gracias a la simplicidad del estilo consigue provocar un gran impacto emocional en el lector, ya que genera un espacio que el lector debe completar con sus propias ideas.
El pequeño robot de madera y la princesa tronco
El primer álbum infantil de Tom Gauld es un cuento de hadas de principio a fin. Desde el «había una vez» al «y vivieron felices y comieron perdices» nos introduce en una tradición reconocible con una estructura clásica, los escenarios que esperaríamos encontrar y unos personajes … bueno, quizá los personajes no sean tan, tan clásicos.

Un rey y una reina que eran muy felices, pero no tenían hijos, decidieron, cada uno por su cuenta, ir a una bruja y a la inventora real a pedir lo mismo: un hijo. Tras su petición recibieron a dos hermanos, el pequeño robot de madera y la princesa tronco. Los cuatro se querían mucho, y en su vida solo había una pequeña dificultad. La princesa se convierte en tronco cuando se duerme y así se queda hasta que alguien pronuncia la frase ‘Despierta, tronquito, despierta’.

Así comienza la historia de dos hermanos que por un pequeño desliz se embarcan en una serie de aventuras y desventuras por todo tipo de lugares hasta que finalmente pueden regresar juntos, sanos y salvos, al castillo.
Además de la introducción de estos dos protagonistas tan especiales, lo que resulta verdaderamente atractivo de la propuesta de Gauld es el tratamiento gráfico de la historia. Recursos del cómic, como las viñetas, del teatro, como el bosque-escenario que encontramos ya en cubierta y contracubierta y de nuevo en el interior, o las guardas-telón, o del cine, como el plano panorámico en el que el pequeño robot solitario, al lado del montón de troncos, se despide del barco que le ha llevado hasta el Norte, o los zoom que nos permiten apreciar detalles importantes de la historia, se combinan para crear una experiencia visual que nos invita a observar todos y cada uno de los detalles.

Por otro lado se trata de un libro muy intertextual, desde su propia concepción como cuento de hadas. Esto lo hace especialmente interesante para leer con pequeños que ya estén familiarizados con estas historias. Secundarios como los animales ayudantes o la bruja nos harán sentir en territorio conocido. También lo harán las referencias gráficas a la fantasía más clásica, como el uso de mapas o el imaginario que remite a duendes de piel verde con orejas puntiagudas o a brujas, también verdes, acompañadas de gatos negros y ranas que asoman desde dentro del caldero.

Por otra parte hay referencias directas a cuentos tradicionales, como la anciana de la botella, o a clásicos infantiles modernos como la familia de salteadores (aka Los tres bandidos). Personalmente, las dos páginas que relatan las aventuras de los hermanos nos remiten de forma directa a El caballero impetuoso. También hemos creído encontrar referencias a otros medios, como el videojuego. ¿Esa reina champiñón no podría haber salido de Mario Bros?

En resumen, un tierno cuento de hadas, engañosamente sencillo. Una historia de aventuras que, como buena historia de aventuras, nos habla también de muchas otras cosas. Del cuidado de los demás, del valor, la constancia, y la responsabilidad… Os animamos a leer en voz alta esta historia llena de encantada y encantadora madera y también a disfrutarla en solitario, recreándoos en sus ilustraciones.
