Como ya os contamos hace un mes, los caminos de nuestro club de lectura para mediadores nos llevaron recientemente hasta Tomi Ungerer. Con la cabeza aún dando vueltas por el impacto producido por la inmersión profunda en su obra, traemos hoy hasta nuestro telar Los tres bandidos, el más conocido de sus libros infantiles.
Tomi Ungerer (Estrasburgo, 1931 – Cork, 2019), autor, ilustrador, artista, publicista… fue uno de los artífices de la renovación de la mirada sobre la infancia en el ámbito del álbum ilustrado que surgió en Nueva York a principios de los años sesenta del pasado siglo. Junto a otros autores como Arnold Lobel o Maurice Sendak, Ungerer aportó nuevas formas de mirar a los niños y de tratar su fantasía y su inconsciente, formas que no siempre contaron con la aprobación de público y crítica.
Cuando publicó Los tres bandidos en 1961, Ungerer ya tenía en su haber una lista no desdeñable de publicaciones infantiles con las que había conseguido un gran éxito. Varias aventuras de la familia Melops, Crictor, Adelaida, Emilio, Rufus, historias todas ellas protagonizadas por animales ‘asquerosos u horribles’ que, a modo de fábula, mostraban que todos tenemos algo único y valioso, independientemente de quién o qué seamos. Los tres bandidos supuso un cambio temático y estético con respecto a su obra anterior, y su popularidad e influencia en la literatura infantil siguen siendo inmensas.

Estéticamente, la historia de los tres bandidos, de su encuentro con Úrsula, la valiente niña huérfana, y de las consecuencias de dicho encuentro, se inserta dentro del movimiento de renovación gráfica del libro álbum que se dio en el entorno creativo del Nueva York de finales de los cincuenta y principios de los sesenta del siglo XX. En este período, una serie de creadores como Leo Lionni, Miroslav Šašek, Paul Rand, o el propio Ungerer, procedentes del diseño, de la publicidad y de la prensa, llenaron la literatura infantil de nuevas formas, de nuevos colores, de nuevas tipografías…

En Los tres bandidos encontramos una ilustración muy influenciada por el diseño gráfico y una paleta cromática restringida, con fondos negros y azules y tonos luminosos que, entre otras cosas, permiten a la imagen llevar la carga metafórica del relato. Unos fondos azules que son, a la vez, la noche y las caras de los bandidos, el espacio del todo y la nada. Una luz que pasa de ser emitida por focos externos durante la primera mitad del libro a emanar directamente del interior de Úrsula, desde el momento en que aparece en escena. Una paleta cromática que enmarca el cambio producido en los bandidos tras encontrar a la niña. Un festín visual que se complementa con la simplicidad de una línea que permite crear unos personajes perfectamente reconocibles sin más necesidad que la de ver la forma de sus sombreros, que siguen siendo una referencia constante en otros títulos de la literatura infantil.



Simplicidad e impacto estético, pero también simplicidad en el texto e impacto temático. Un texto reducido a lo esencial, en tercera persona, que nos remite a los cuentos tradicionales, con un vocabulario muy cuidado (el propio Ungerer cuenta que en un principio el editor intentó que cambiara la palabra ‘blunderbluss’, trabuco en su traducción española, por la mucho más común ‘gun’, pistola). Pero los temas, ay, los temas. Toda esta simplicidad permite, aparentemente sin ningún esfuerzo, el tratamiento de temas tan complejos como el bien y el mal, las relaciones entre hombres y mujeres, el dinero, o qué es un hogar, por citar algunos ejemplos, en una obra que, como todas las de Ungerer, contiene también un elemento de temor. Una obra abierta que nos invita a reflexionar sin concluir y a preguntarnos sin dar respuestas, y sobre la que su autor comentaba:
Evil can be the most fertile ground for good, and the good can learn from the cleverness of evil… The Three Robbers, I could say, is a fable of how good and evil are really very tied to each other and how together they can be quite entertaining. What fascinates me is the no man’s land between the good and the evil.
Tomi Ungerer
La influencia y popularidad de Los tres bandidos va mucho más allá de la literatura infantil. Existen dos adaptaciones cinematográficas (un corto de 1972 y un largometraje de 2007), y la Opéra National du Rhin acaba de estrenar su versión operística.
Os dejamos con estas pinceladas sobre Los tres bandidos que esperamos hayan despertado vuestra curiosidad. Acercaos al libro por primera vez (¡qué suerte si es así!), o releedlo con nuevos ojos. Pero siempre siguiendo uno de los lemas de Ungerer: expect the unexpected.
PS: Como regalo os invitamos a disfrutar de dos de las ilustraciones originales de Ungerer para Los tres bandidos, parte de la colección del Musée Tomi Ungerer de Estrasburgo.
PPS: La versión inicial de esta reseña formó parte de la tarea de crear un itinerario lector propuesta por Rosa Tabernero en el Máster en Lectura, libros y lectores infantiles de la Universidad de Zaragoza.
